sábado, diciembre 15, 2007

Graduacion de Verano 2007


En el corazón de la comuna de Las Condes se encuentra el Parque Araucano, que sirvió en esta oportunidad como "dojo" para nuestra graduación de verano 2007.

El examen comenzó a las 10 de las mañana y se extendió por cerca de dos horas. Alrededor de 20 karatekas de todas las edades se dieron cita en la mañana del Sábado para el último examen del año.


Como es habitual, hubo un período de calentamiento y luego ejercicios de resistencia física. Luego vino un bloque de técnicas básicas seguido de kata y finalmente el kumité.

Como resultado del examen, se suma a los yudansha del dojo, el Dr. Francisco Barrientos (en la fila de pie, el segundo de izquierda a derecha)


Felicitaciones a todos los que ascendieron de grado y... Nos vemos en el Kanchugeiko!







viernes, diciembre 07, 2007

FUERA DE CONTROL

El karate es un deporte de contacto, pero curiosamente, y a diferencia de otros deportes donde también existe roce físico, rara vez podemos ver a alguien fuera de sus casillas o simplemente perdiendo el control de sus técnicas.

Lamentablemente existen oportunidades (como anoche) en que los karatekas pierden la paciencia y los kumités suben de tono hasta el punto de convertirse en peleas callejeras, adornadas de agarrones, empujones e insultos, comportamiento que claramente no corresponde a un dojo.

Si nuestro deporte consiste precisamente en tratar de golpear al compañero (con un control absoluto de las técnicas), ¿como se resuelve el problema de los ánimos caldeados durante un kumité, donde claramente las técnicas y la fuerza ocupada claramente sobrepasaron los límites permitidos y aconsejables?

Evidentemente es impresindible detener el combate... Pero que se hace después?

Las circunstancias pueden variar dependiendo de casa caso, pero en general uno se encuentra con que los ánimos siguen caldeados, hay recriminaciones entre los combatientes y se debe incluso recurrir a terceros para detener la gresca que a esas alturas ya parece una pelea callejera...

¿Hay que abuenar a los contrincantes?
¿Hay que dejarlos que vuelvan a limar asperezas por medio de un nuevo combate?
¿Habría que mandarlos a las duchas por falta de control?
¿Hay que sentarlos contra la pared como un niño chico en el colegio?

Dejo la inquietud lanzada.